No sé si es algo común, pero en mi caso, el inicio del otoño representa lo que para muchos es el año nuevo: nuevos proyectos e ideas en mente.
Tengo dos ideas que no dejan de rondar en mi cabeza, y necesito darles forma, independientemente de si al final resultan viables o no. Una de ellas está relacionada con la minería de Bitcoin utilizando energía hidráulica, y la otra tiene que ver con la consultoría. Iré comentando en futuras newsletter como avanzan ambos proyectos.
Lo cierto es que, al final de nuestras vidas, tendemos a arrepentirnos de no haber tenido el coraje suficiente para llevar a cabo aquello que nos ilusiona. Bronnie Ware, una enfermera australiana especializada en cuidados paliativos, documentó los arrepentimientos más comunes de enfermos terminales en su libro "Los cinco arrepentimientos de los moribundos".
Muchos se dan cuenta, demasiado tarde, de que no c
umplieron sus sueños y aspiraciones por miedo al fracaso o por priorizar las expectativas de los demás. En su libro, Ware nos recuerda que solemos arrepentirnos más a menudo de lo que no intentamos, mientras que casi nunca nos lamentamos por haber fracasado en lo que sí hemos intentado.
La conclusión de todo esto es que, si algo te ilusiona tanto que te quita el sueño, al menos deberías intentarlo.
Estos días me encuentro en uno de mis lugares favoritos, remoto y desconectado de todo. Aquí estoy dando forma a mis ideas, aunque no paso mucho tiempo escribiendo o preparando la newsletter. Por eso, este mes quiero recuperar un post del blog libertad2cero.com que escribí hace un año, en el que trato de desmontar algunos mitos sobre el capitalismo y la estrecha relación con Bitcoin.
QUÉ ES Y QUÉ NO ES EL CAPITALISMO
El capitalismo en asociación con el consumismo es una percepción común en la sociedad actual. Sin embargo, el auténtico capitalismo no se basa en un afán desmedido por el consumo, sino más bien en justamente lo contrario. En las sociedades capitalistas prevalecen valores como el ascetismo, la frugalidad o la inversión de capitales, renunciando a un consumo excesivo. Su enfoque se centra en la acumulación de capital a largo plazo, rigiéndose por una baja preferencia temporal (pensar y planificar a largo plazo). En este tipo de sociedades, las personas tratan de asegurarse un flujo constante de capital antes de permitirse lujos innecesarios (primero el flujo y luego el lujo).
Los valores fundamentales del capitalismo podrían definirse esencialmente como:
1- Ahorro en forma de acumulación de capital y la restricción de gratificación inmediata
2- Cultura del trabajo y el esfuerzo.
3- Responsabilidad y seriedad.
Además, es crucial invertir el capital de manera capitalista, lo cual ha requerido tradicionalmente la existencia de instituciones específicas, como bolsas de valores, entidades bancarias, compañías de seguros y cámaras de compensación. Asimismo, los tipos de interés (de libre mercado) desempeñan un papel importante en este sistema económico dando una información esencial a los agentes del mercado a la hora de decidir cómo asignar el capital disponible. Otro factor importante es dejar que los agentes actúen lo más libremente posible y en ausencia de planificación central tal y como postulan los economistas de la escuela austríaca. Por último habría que reseñar que unos valores éticos y morales adecuados también son componentes esenciales en el funcionamiento del capitalismo.
Sin embargo, en las sociedades ricas modernas, se observa una pérdida gradual de estos valores capitalistas. Este cambio de valores tiene un impacto directo en el nivel de vida de las personas. Tomemos como ejemplo los casos de Argentina y Venezuela, países que en el pasado tenían mayores ingresos per cápita que España. Sin embargo, un cambio de valores en estas naciones ha generado una inversión en la situación, conduciendo a una degeneración en el nivel de vida.
El ahorro, que es un elemento fundamental del capitalismo, requiere el desarrollo de una serie de valores o virtudes. El autocontrol y la disciplina son esenciales, algo que el cristianismo ha defendido a lo largo de los siglos y que está estrechamente relacionado con el florecimiento del capitalismo. La frugalidad y el ascetismo también son valores que acompañan al ahorro, al igual que la gestión eficiente del tiempo. Las decisiones tomadas durante la juventud, como invertir en aprendizaje y desarrollo personal, pueden generar rendimientos compuestos a largo plazo. La puntualidad y la seriedad son virtudes que ayudan a establecer una gestión efectiva del tiempo y también contribuyen al éxito y a la acumulación de capital. Estos valores representan la base de una sólida acumulación de capital y a un crecimiento económico sostenible.
Es importante tener en cuenta que el capitalismo, en su esencia, no es solo un sistema económico, sino también un sistema de valores. Los valores capitalistas, como la acumulación de capital, el ahorro, la cultura del esfuerzo y el trabajo, y la inversión responsable, son fundamentales para su correcto funcionamiento. Cuando estos valores no existen o se erosionan en una sociedad, o bien no se alcanza la prosperidad o se produce un deterioro en el nivel de vida y un debilitamiento del sistema económico en su conjunto.
PÉRDIDA DE VALORES
Daniel Bell, autor del libro “Las contradicciones culturales del capitalismo” (1976), analiza en profundidad la pérdida de valores que sufre la sociedad americana respecto a la base moral tradicional que hizo florecer el capitalismo en EE.UU.
“El capitalismo es un sistema económico-cultural, organizado económicamente en base a la institución de la propiedad y la producción de mercancías, y fundado culturalmente en el hecho de que las relaciones de intercambio, las de compra y venta, han invadido la mayor parte de la sociedad. La democracia es un sistema socio-político en el que la legitimidad reside en el consentimiento de los gobernados, donde la arena política está disponible para diversos grupos en pugna y donde se protegen las libertades fundamentales.
Aunque el capitalismo y la democracia históricamente han surgido juntos y han sido justificados en común por el liberalismo filosófico, no hay nada que haga teórica o prácticamente necesario que ambos estén uncidos al mismo yugo.”
Bell, D. (1976). Las contradicciones culturales del capitalismo (p. 24).
Algunos de los valores que Bell señala y analiza son los siguientes:
· La ética del trabajo: Según Bell la ética del trabajo es una de las bases del capitalismo, del mismo modo señala que esta ética está siendo erosionada por el surgimiento de una nueva cultura que enfatiza la gratificación personal inmediata y la necesidad de la expresión individual en contraposición a la ética del trabajo [el capitalismo conlleva una visión del trabajo como algo bueno en sí mismo, premiando e incentivando el esfuerzo de cada individuo].
Bell, D. (1976). Las contradicciones culturales del capitalismo (pp. 23-25)
· La ética cristiana: Bell sostiene que la ética cristiana con su énfasis en el trabajo duro, la frugalidad y la gratificación aplazada (baja preferencia temporal), fue esencial para el desarrollo del capitalismo. Sin embargo, argumenta que la ética cristiana está disminuyendo en importancia, lo que contribuye a las contradicciones culturales del capitalismo [el capitalismo florece especialmente en sociedades con valores cristianos debido, en parte por la visión largoplacista de estos al ver lo mundano como algo temporal y no centrarse en la gratificación inmediata.Además el cristianismo establece límites éticos claros y enaltece el esfuerzo individual].
Bell, D. (1976). Las contradicciones culturales del capitalismo (pp. 58-62)
· Individualismo: Bell argumenta que el individualismo es un valor fundamental de la cultura estadounidense, pero también es una fuente de conflicto en una sociedad capitalista. El individualismo alienta a las personas a perseguir sus propios intereses, lo que puede generar conflictos con las necesidades de la sociedad en su conjunto [otra de las bases del capitalismo es el respeto por la propiedad privada y la libertad individual frente a la idea socialista de bienes colectivos o el “bien común”].
Bell, D. (1976). Las contradicciones culturales del capitalismo (pp. 87-91).
· Materialismo: Bell sostiene que el materialismo es otro valor fundamental de la cultura estadounidense, pero también es una fuente de conflicto en una sociedad capitalista. El materialismo incita a las personas a centrarse en adquirir bienes y posesiones, lo que puede llevar a descuidar otros valores importantes, como la comunidad y la espiritualidad [en una sociedad capitalista como la de EEUU de principios del S. XX el consumo solía venir condicionado a la acumulación del suficiente capital siempre después del capital, no existía el consumo a crédito].
Bell, D. (1976). Las contradicciones culturales del capitalismo (pp. 115-118).
El ethos liberal (no confundir con libertario), el auge modernista frente a los valores tradicionales, con su justificación ideológica de la satisfacción del impulso como modo de conducta es justamente en donde se encuentra la contradicción cultural del capitalismo que vivimos en la actualidad.
Bell concluye que en la situación actual de la sociedad, el modernismo y posmodernismo arruinaron la sociedad y se perdió el vínculo trascendental que mantenía unidas a las sociedades, de lo cual se encargaba con gran éxito la religión.
Por tanto, independientemente de la fé y las creencias individuales, debemos entender el papel fundamental que la religión cristiana ha jugado en el nacimiento y desarrollo del capitalismo. Los valores cristianos arraigados en la llamada cultura occidental han sido el caldo de cultivo perfecto para el florecimiento de prósperas sociedades capitalistas. Asimismo debemos estar prevenidos ante las consecuencias de esa pérdida de valores vestidos de hedonismo y de la cultura del “carpe díem”.
CÓMO PUEDE AYUDAR BITCOIN A RESTABLECER LOS VALORES ORIGINALES DEL CAPITALISMO
DINERO SANO, DINERO DURO (HARD MONEY)
Antes hacía mención a la escuela austríaca de economía, por la defensa de la libertad individual y la ausencia de coerción estatal que postulan los economistas de esta escuela.
Otro principio rector de la escuela austríaca, ligado a lo ya mencionado, es la defensa de un dinero sano, un dinero fuera de las manos del Estado, un dinero con las propiedades del oro.
Esta defensa de un dinero sano por parte de los economistas austríacos tiene una razón de ser muy importante: la libertad. Sin libertad no hay prosperidad, por tanto es deducible que un dinero como el actual, en manos de la coerción del Estado es lo contrario a la libertad. Y esto viene dado por el robo sistemático con el que el Estado castiga a su población, un robo en forma de inflación y de impuestos que gracias a un sistema creado a su medida se asegura de cobrar.
Bitcoin es el antídoto a este mal, ha sido concebido para ello y es la única salida posible a la confiscación de la propiedad privada que tenemos en la actualidad. Desde el oro, atesorado en grandes cantidades por bancos bancos centrales y entidades reguladas por los estados, hasta la última de las shitcoins son de alguna forma activos centralizados, fácilmente manipulables y que en última instancia no son propiedad absoluta. Bitcoin es el único activo al portador.
Bitcoin es un antídoto contra el Estado.
BAJA PREFERENCIA TEMPORAL
Si tenemos un dinero como Bitcoin que no se puede crear de la nada, sin inflación y que puedes estar seguro de que nadie te lo puede arrebatar, ese dinero incentivará el ahorro como nunca antes se ha visto. El dinero fiat consigue justo lo contrario, desincentiva el ahorro por su inflación intrínseca (gasta hoy o mañana comprarás menos), el miedo a la confiscación y el sentimiento de que no es del todo tuyo (el Estado te dice en que no puedes gastarlo).
Si tenemos incentivos al ahorro, tenemos incentivos a planificar a largo plazo (baja preferencia temporal) y de esta forma se puede volver a los inicios de una sociedad capitalista sana que rechace el consumismo y que se centre en construir el futuro a base de ahorro y trabajo duro.
Bitcoin incentiva planificar a largo plazo.
TEORÍA DE SEÑALES HONESTAS
Las señales honestas o costosas suponen conceptualmente un coste que se ve recompensado de forma neta de alguna forma. Un ejemplo muy común para explicar este concepto sería el de un pavo real macho con una enorme cola (coste) que en estado libre supone un peligro ya que merma su capacidad de camuflaje y de huída pero al mismo tiempo supone una enorme recompensa en forma de atracción de hembras y aumento de las posibilidades de reproducción. Algo similar sucede en las sociedades humanas con la religión, que supone costes y sacrificios evidentes en forma entrega y renuncia pero que recompensa al individuo con creces señalizándolo como una persona apta y deseable para la sociedad lo cual a su vez reduce las posibilidades de rechazo social (uno de los mayores temores del ser humano), entre otros muchos beneficios.
De la misma forma Bitcoin tiene un potente sistema de señales honestas o costosas que lo hacen único. Uno de esos costes, que algunos por ignorancia critican, es el alto coste en forma de energía e infraestructura de la minería que sirve para darle validez a la cadena de bloques y que el sistema recompensa económicamente con ganancias netas.
Todo sistema con verdad y honestidad detrás necesita señales honestas o costosas que le den validez.
Bitcoin es honestidad.
AGORISMO
Citando otro post del blog se puede definir el agorismo como: “una teoría política y social que busca principalmente la reducción del poder del estado (o eliminación idealmente) y la libertad individual mediante la expansión de la contraeconomía y una serie de acciones de activismo pacífico antiestatal. Algo así como olvidarnos de la existencia del Estado y empezar a comerciar y relacionarnos entre nosotros de forma libre y privada.”
Bitcoin facilita enormemente la creación de economías circulares dadas sus propiedades, como la inconfiscabilidad inherente y el grado de anonimato que proporciona (más específicamente, pseudónimo). Por ello Bitcoin es la herramienta definitiva para el auge del agorismo.
Bitcoin libera la economía del yugo del Estado.



