Es imperativo —cada día más, si cabe— vencer a la inflación y obtener una rentabilidad real por encima de ella, la cual actualmente en España ronda el 10% (en términos reales).
Para lograrlo, es válida cualquier estrategia que funcione (excepto shitcoinear 😉).
Un buen ejemplo lo encontramos en la comunidad de Twitter/X “Mining Mafia”, que está demostrando cómo es posible canalizar capital hacia activos de alto rendimiento. Algunas de las empresas más comentadas en ese entorno, como $IREN, han reconvertido parte de su capacidad de minería de Bitcoin hacia datacenters para inteligencia artificial, alcanzando revalorizaciones superiores al 500 % YTD.

El objetivo de esta reflexión no es únicamente alcanzar la velocidad de escape que nos libre de la fuerza gravitatoria de la inflación —esa que nos mantiene anclados a la pobreza—, sino también saber salir a tiempo y guardar la partida en el momento adecuado.
Esa partida no se guarda en dinero fiduciario (€ o $), porque de hacerlo veríamos cómo nuestros ahorros retroceden pantalla tras pantalla bajo el efecto corrosivo de la inflación.
Por ello, debemos resguardar nuestro valor en un activo realmente sólido: duro, deflacionario, inconfiscable, atesorable sin intermediarios, líquido, divisible y verdaderamente al portador.
En consecuencia, la partida se guarda en Bitcoin, que debe ser nuestro benchmark.
A largo plazo, todo se devalúa frente a Bitcoin, y nuestra única obsesión debería ser acumular cada vez más sats.


